«El poderoso regalo de la diversidad cultural»
En la primera homilía que pronunció en la Diócesis de San Diego, el obispo Robert McElroy señaló que prácticamente todas las nacionalidades y culturas estaban muy presentes en la Iglesia local.
«La diversidad cultural constituye un poderoso don del Espíritu Santo que se percibe de forma palpable aquí, entre nosotros», afirmó, y se comprometió a fomentar una cultura eclesial «que honre por igual la unidad y la diversidad en la formación de este Cuerpo de Cristo».
Bajo su liderazgo, la diócesis ha fortalecido las comunidades culturales, ha incorporado otras nuevas al redil y ha aumentado su visibilidad en la Iglesia local. Ha invitado a sus líderes a participar en los consejos y comisiones de toma de decisiones de la diócesis. Las diversas voces, unidas en su amor a Dios, sirven como un poderoso antídoto contra las divisiones que agitan a la sociedad.
El Ministerio fomenta el estudio y la acción
En 2017, el obispo revitalizó laOficina para las Comunidades Étnicas e Interculturalesy nombró al padre Michael Pham, él mismo refugiado de Vietnam, para dirigirla.
El padre Pham y sus colaboradores han trabajado sin descanso para ayudar a las comunidades a conservar sus tradiciones religiosas y a compartirlas con el conjunto de la comunidad católica. Entre ellas se encuentran las comunidades afroamericana, china, filipina, hispana, italiana, coreana, laosiana, nativa americana, samoana y vietnamita.
Tradicionalmente, las distintas comunidades se mantenían aisladas, celebrando sus misas y fiestas para sus propios miembros. En 2018, la oficina invitó a todas las comunidades a reunirse para lamisa inauguralde Pentecostés para todos los pueblos, que sería oficiada por el obispo McElroy.
En cuestión de semanas tuvieron que conocerse y ponerse de acuerdo para organizar un evento tan complejo, que incluía una fiesta con comida y música tradicionales tras la misa.
Tenderon puentes entre culturas e idiomas y celebraron una hermosa misa que reunió a 1.600 personas en la iglesia del Buen Pastor, muchas de ellas ataviadas con sus trajes tradicionales, para esta colorida fiesta de fe y cultura.
En colaboración con el padre Pham, el obispo ha animado a los líderes culturales a organizar eventos y programas que resulten significativos tanto para ellos como para la diócesis. Entre agosto de 2020 y febrero de 2021,organizaron cinco foros en línea bajo el título«Mi Iglesia, mi historia: Escucha, diálogo y acción».
En cada foro intervinieron ponentes que compartieron su experiencia sobre cómo el racismo había afectado a sus vidas, especialmente en la Iglesia. A continuación, se invitó a los participantes a proponer formas en que sus parroquias, la diócesis y la propia Iglesia pudieran erradicar el racismo.
La Oficina organizó misas especiales, celebradas por el obispo, para llamar la atención sobre el sufrimiento que padecían ambas comunidades y para rezar por la reconciliación racial. La primera tuvo lugar el 7 de junio de 2020, en favor de la comunidad afroamericana, tras el asesinato de George Floyd. La segunda se celebró el 15 de abril de 2021, para apoyar a las comunidades asiáticas y de las islas del Pacífico, que habían sido objeto de agresiones y actos de violencia mortal en todo el país.
Semret Kelit, de origen eritreo, ayudó a organizar los foros sobre racismo. «Esto dice mucho de lo que podemos hacer en nuestra Iglesia si se nos da la oportunidad de participar», afirmó. «Podemos aportar nuestro granito de arena. Podemos ponerlo en práctica. Podemos ser parte del cambio».