El obispo auxiliar Dolan emite un comunicado en respuesta a los planes de deportación anunciados
(SAN DIEGO, 12 de julio de 2019) — El obispo auxiliar John Dolan, de la Diócesis Católica de San Diego, ha emitido hoy la siguiente declaración:
«Se rumorea que están a punto de llevarse a cabo amplias operaciones de control de la inmigración en todo el país, aunque no se ha mencionado a la región fronteriza de San Diego como uno de sus objetivos.
«La Iglesia católica de Estados Unidos respeta el derecho de los países a controlar sus fronteras. Sin embargo, esto debe hacerse de una manera justa y compasiva. La perspectiva de medidas a gran escala provoca pánico, desestabiliza a las familias y las comunidades, y no disuade la migración irregular.
«Somos conscientes de que nuestras comunidades atraviesan un momento difícil. Seguimos apoyando a nuestros hermanos y hermanas inmigrantes, independientemente de su situación migratoria. Les instamos a que no actúen precipitadamente ante los rumores y sigan cuidando de sus familias según sea necesario.
«Y les instamos a que actúen con prudencia. Deben conocer sus derechos en este país. Pueden consultar una guía útil en inglés y español en este sitio web, https://cliniclegal.org/resources/know-your-rights-law-enforcement, elaborada por la Red Católica de Asistencia Jurídica en materia de Inmigración.
«Deben prepararse a sí mismos y a sus familias —muchas de las cuales tienen hijos nacidos en Estados Unidos— para una posible detención. Caridades Católicas San Diego ofrece un útil manual bilingüe que se puede descargar en emergencysafetyplan.org. A través de esta agencia, nuestra Iglesia ofrece una amplia variedad de servicios para inmigrantes y se puede contactar con ella de lunes a viernes en San Diego en el (619) 287-1270, en South Bay en el (619) 498-0722 y en el condado de Imperial en el (760) 370-3914, así como a través del correo electrónico bilingüe immhelp@ccdsd.org.
«Nuestra Iglesia sigue instando al Gobierno y al Congreso a que colaboren para reformar nuestro sistema de inmigración de una manera justa y que promueva el bien común.
«Nuestra fe nos impulsa a reconocer que nuestro Señor fue tanto refugiado como inmigrante durante su paso por la tierra, y a seguir su ejemplo de compasión y amor hacia nuestros hermanos y hermanas en estos tiempos difíciles».