En enero, America publicó un artículoque escribí sobre el tema de la inclusión en la vida de la Iglesia. Desde entonces, las posturas que presenté han recibido tanto un apoyo considerable como una oposición significativa. La mayoría de quienes criticaron mi artículo se centraron en su tratamiento de la exclusión de la Eucaristía de las personas divorciadas y vueltas a casar, así como de los miembros de las comunidades L.G.B.T. Las críticas incluían la afirmación de que mi artículo cuestionaba una antigua enseñanza de la Iglesia, no prestaba la debida atención al llamado a la santidad, abandonaba cualquier sentido del pecado en el ámbito sexual y no destacaba la naturaleza esencial de la conversión. Quizás lo más recurrente fue la crítica de que la exclusión de la Eucaristía es esencialmente una cuestión doctrinal y no pastoral.