Por Mark Zimmermann
La parábola de Jesús sobre el buen samaritano muestra a los cristianos de hoy cómo responder a las políticas gubernamentales actuales que afectan a los inmigrantes y a los pobres, afirmó el cardenal Robert W. McElroy, de Washington, en una conferencia celebrada el 24 de marzo sobre migrantes y refugiados.
El nuevo arzobispo de Washington fue uno de los ponentes en el encuentro celebrado en la capital del país sobre «La doctrina social católica y el trabajo con migrantes y refugiados en tiempos de incertidumbre», organizado por el Servicio Jesuita a Refugiados/EE. UU. y el Centro de Estudios Migratorios de Nueva York.
El cardenal McElroy se refirió a la carta que el papa Francisco envió el 11 de febrero a los obispos del país, en la que el pontífice abordaba lo que denominó «la grave crisis» que supone el programa de deportaciones masivas de inmigrantes indocumentados del Gobierno de Trump.
«El papa Francisco puso de relieve la parábola del buen samaritano. Dijo que ahí reside el núcleo de la doctrina moral católica y de la doctrina social católica, así como la comprensión de cuáles son nuestras obligaciones para con el forastero, el otro, que en realidad son nuestros hermanos y hermanas, y hoy me gustaría centrarme, desde un punto de vista espiritual y moral, en una reflexión sobre esa parábola y en cuáles son sus implicaciones para nosotros hoy en día», afirmó el cardenal.