A partir de 2002, la Iglesia católica estadounidense ordenó a todas las diócesis que pusieran en marcha programas de «Entorno Seguro» para proteger a los niños del abuso sexual. Estos programas se establecieron en la«Carta para la Protección de Niños y Jóvenes», que fue una respuesta a las revelaciones de abusos sexuales cometidos por sacerdotes y otros miembros del clero.
La diócesis de San Diego ha implantado estos programas en todas sus parroquias, colegios y oficinas administrativas. La diócesis comprueba anualmente el cumplimiento de las normas en todos esos centros. La Conferencia Episcopal de Estados Unidos ha determinado que la diócesis de San Diego cumple con las normas en todas y cada una de sus auditorías.
Los programas de «Entorno Seguro» de la diócesis están dirigidos tanto a adultos como a niños:
Todos los adultos que trabajan o colaboran como voluntarios en nuestra diócesis
Todos los adultos de la diócesis que interactúen con menores deben someterse a una verificación de antecedentes penales y recibir una formación exhaustiva sobre el programa «Entorno Seguro». Esto incluye a todos los sacerdotes (tanto los residentes como los visitantes) y diáconos; a todo el personal diocesano y parroquial; a todo el personal escolar; y a todos los voluntarios (como los catequistas) que interactúen con menores o que puedan hacerlo. Además, todos los adultos que trabajan con niños deben firmar un«Código de normas éticas para los ministros de la Iglesia»que establece claramente qué comportamientos son apropiados y cuáles no, así como nuestra«Política de comunicaciones electrónicas con menores».
Los niños de nuestras escuelas católicas y programas parroquiales
Todos los niños que asisten a colegios católicos de primaria y secundaria de la diócesis o que participan en la formación en la fe en las parroquias participan anualmente en un programa llamado «No-Go-Tell». Este programa enseña a los niños, en un lenguaje adecuado a su edad, qué hacer si «alguien me toca de una forma que me hace sentir raro, incómodo, preocupado o asustado». Su regla principal les enseña cómo decir «No», adónde «ir» para estar a salvo y «contar» lo que les ha pasado a un adulto de confianza lo antes posible. Esta información se expone de forma destacada en todas las escuelas y parroquias.