Vocación sacerdotal
¿Sientes la llamada?
Cómo convertirse en sacerdote
Ordenación sacerdotal
La diócesis dio una calurosa bienvenida al sacerdocio a los padres Brian Frulla, Anthony Jiménez y Jesse López el 14 de junio de 2025.
Horas Santas
La diócesis tiene previsto organizar horas santas en la zona de San Diego y el Valle Imperial para promover las vocaciones. Próximas fechas:
- Diócesis de El Centro: Nuestra Señora de Guadalupe, Calexico — Viernes, 2 de enero, de 19:00 a 20:00
- Decanato de Escondido: tercer viernes de cada mes, a las 18:00 h.
- Viernes, 16 de enero — Parroquia de San Rafael, San Diego
- Decanato de Oceanside: Iglesia de San Jaime, Solana Beach — El primer martes de cada mes, tras la misa de las 8:15 a. m.
- Decanato de la Misión: Misión de San Diego de Alcalá — Primer viernes del mes, de 18:00 a 18:35.
- Decanato de El Cajón: Iglesia de Santa Sofía — Segundo miércoles del mes, de 17:00 a 18:00.
- Decanato de la Catedral: Iglesia de Nuestra Señora de los Ángeles — Último viernes del mes, de 18:30 a 20:30.
Para las parroquias:
Recursos vocacionales
Conoce a nuestros seminaristas
Los nueve hombres que actualmente se están formando para convertirse en sacerdotes diocesanos proceden de distintos ámbitos de la vida, pero les une su vocación de servir a Dios.
Historias vocacionales
3 de abril de 2026Un sacerdote aporta su experiencia en la frontera al Valle
2 de abril de 2026Se nombra a un nuevo vicario para las comunidades étnicas
23 de marzo de 2026Las hermanas están ahora afiliadas a los agustinos
24 de febrero de 2026«Un momento de bendición» para las religiosas
18 de febrero de 2026El evento pone de relieve la vida consagrada en la diócesis
Preguntas frecuentes
¿Qué edad hay que tener para ingresar en el seminario?
No hay una edad concreta para empezar a prepararse para el sacerdocio. Algunas personas ingresan en el seminario tras terminar el instituto; otras se incorporan al seminario tras cursar estudios universitarios. Algunas llegan tras terminar la universidad o después de haber trabajado durante varios años. La edad no es lo más importante. Lo más importante es preguntarse: «¿Estoy haciendo lo que Dios quiere de mí en este momento de mi vida?».
¿Cuánto tiempo se tarda en convertirse en sacerdote diocesano?
Por lo general, se tarda entre cinco y seis años tras terminar la universidad, o nueve años tras terminar el instituto, en convertirse en sacerdote diocesano, al igual que ocurre con muchas profesiones. El tiempo exacto depende del nivel y el tipo de formación que hayas recibido antes de ingresar en el seminario. Tu director vocacional podrá indicarte con exactitud cuánto tiempo te llevará en tu caso concreto.
¿Cómo es un seminario o una casa de formación?
Un seminario o casa de formación es un lugar donde se prepara y forma a los hombres para el sacerdocio, mientras siguen discerniendo la llamada y la voluntad de Dios en sus vidas. En una casa de formación, la enseñanza académica se imparte en otro lugar. Por otro lado, un seminario universitario se centra en los estudios de grado y, por lo tanto, es muy similar a cualquier otra universidad. Por lo general, se pide a los seminaristas que cursen una licenciatura en Filosofía. Un seminario mayor es una escuela de posgrado y, por lo tanto, ofrece másteres en Teología.
La Diócesis de San Diego utiliza el Centro San Francisco para la Formación Sacerdotal, en el campus de la Universidad de San Diego, para preparar a los candidatos para su ingreso en un seminario. La Escuela Franciscana de Teología, también en el campus de la USD, funciona tanto como escuela de teología como seminario, y es utilizada por la diócesis para la formación intelectual de sus seminaristas.
Además de las clases, hay momentos de oración diaria (como la misa). Los candidatos disponen de tiempo libre, que pueden emplear para estudiar, rezar, hacer ejercicio, practicar deportes, leer, ver la televisión, ir al cine o simplemente pasar el rato con sus amigos.
Otra parte del seminario es la formación, la orientación y la dirección que uno recibe de quienes dirigen el seminario. Esta puede ser interna (por ejemplo, la dirección espiritual) o externa (reconocer los propios dones o áreas de crecimiento). En la formación, nos reunimos con otros para que nos ayuden a comprender nuestra vocación y a ver si el sacerdocio es lo adecuado para nosotros.
¿Y si alguien va al seminario y luego decide que no quiere ser sacerdote?
Los seminaristas no son personas que lo tengan todo claro. De hecho, lo que hacen es buscar la voluntad de Dios, situándose en un entorno en el que puedan discernirla verdaderamente. La dirección espiritual y la formación en el seminario son componentes importantes de este proceso. Si alguien decide que el sacerdocio no es para él, tiene toda la libertad para marcharse. ¡El seminario no es una prisión! La función del seminario no es intentar lavarle el cerebro a la gente o convencerla de que debe convertirse en sacerdote, sino más bien ayudarla a descubrir verdaderamente la voluntad de Dios y, si esa es el sacerdocio, convertirla en los mejores sacerdotes posibles. No todos los que van a la facultad de medicina o de derecho se quedan necesariamente. El viejo dicho es cierto: ¡quien no arriesga, no gana!
¿Tengo que estar de acuerdo con todas las enseñanzas de la Iglesia para ser sacerdote o miembro de una orden religiosa?
Las enseñanzas de la Iglesia varían en cuanto a su importancia y relevancia para la fe. Ser sacerdote, hermano o hermana significa ser una figura pública dentro de la Iglesia. Por lo tanto, si tienes diferencias importantes en cuestiones esenciales para la fe, la vida consagrada o ordenada supondría para ti un conflicto inherente. Consulta el Catecismo y a personas de confianza —directores vocacionales, sacerdotes, religiosos, profesores de teología— para averiguar qué enseña realmente la Iglesia. Muchas veces, las dudas que podamos tener pueden resolverse y superarse con un mayor estudio, reflexión y diálogo.
¿Qué hacen los sacerdotes todo el día?
Los fines de semana suelen estar ocupados con muchas actividades, como la misa dominical, bodas, bautizos, pastoral juvenil, etc. En cuanto al resto de la semana, puede dedicarse a trabajar con grupos de la iglesia (por ejemplo, catequesis, planificación de futuro, ayuda a los pobres, asuntos económicos de la parroquia, etc.) o con personas a título individual (preparación para el matrimonio, acompañamiento en el duelo, atención a los enfermos, a quienes necesitan asesoramiento espiritual, etc.). Por supuesto, siempre es importante equilibrar las responsabilidades con la oración, el ocio y el cuidado de la salud. A veces, los sacerdotes o religiosos tienen una ocupación principal, como la enseñanza, el ministerio parroquial, el trabajo social o el trabajo en hospitales, todas ellas con horarios más o menos regulares y exigencias predecibles. Una cosa es segura: ¡nunca es aburrido!
¿Cobran los sacerdotes?
Nadie se hace sacerdote por el dinero, eso está claro. Es obvio que no se puede poner precio a las recompensas espirituales que supone ser sacerdote y dedicar la vida a Dios, pero tampoco se espera que los sacerdotes diocesanos vivan en la indigencia. Los sacerdotes diocesanos reciben un sueldo, ya que deben hacerse cargo de sus propios gastos (por ejemplo, comprar un coche, repostar, adquirir ropa, pagar impuestos, etc.). Además, se les proporcionan muchas de las necesidades básicas (como vivienda, comida, seguro, etc.).
¿Pueden los sacerdotes beber (aparte de durante la misa)?
La respuesta sencilla es sí. Al fin y al cabo, los sacerdotes tienen más de 21 años. Es importante recordar que los sacerdotes son personas y hacen lo mismo que el resto de la gente. Así que sí, los sacerdotes pueden beber alcohol, y algunos lo hacen. Pero, dado que están llamados a llevar una vida santa, lo hacen con moderación. El mismo código moral se aplica tanto a los sacerdotes como a los laicos. Siempre que se diviertan y no se dejen llevar por el exceso, pueden celebrar como todo el mundo.
¿Cuál es la diferencia entre un sacerdote diocesano y un sacerdote religioso?
Un sacerdote diocesano suele ejercer su ministerio dentro de un área geográfica bien definida (una diócesis). Atiende a los fieles de esa diócesis concreta como párroco, aunque también puede desempeñar otras formas de ministerio. La mayoría de los sacerdotes diocesanos viven y trabajan en la misma diócesis durante la mayor parte de su vida. Los sacerdotes diocesanos hacen dos promesas: obediencia al obispo y celibato. Esto significa que prometen colaborar con el obispo y hacer lo que él les pida para atender las necesidades de la gente de la diócesis. El celibato (castidad) es la promesa que hacen de no casarse, para poder dedicar la mayor parte de su tiempo a servir al pueblo de Dios. Formar parte de una diócesis o de una orden es como formar parte de una familia. Los hombres son como hermanos entre sí y suelen acabar siendo algunos de tus mejores amigos.
Un sacerdote religioso, por otro lado, es miembro de una comunidad que trasciende los límites geográficos de cualquier diócesis. Un sacerdote religioso busca vivir una vida consagrada dentro de una comunidad de hombres para el apoyo mutuo y la realización de alguna labor. En la comunidad se hace hincapié en los ideales compartidos, la oración y el compromiso con Cristo. Los sacerdotes religiosos trabajan en una amplia variedad de ministerios.
¿Los sacerdotes de la diócesis tienen que ser párrocos?
Hay una gran variedad de ministerios en los que prestan servicio los sacerdotes de nuestra diócesis. La mayoría lo hacen en parroquias, algunos como párrocos y otros como vicarios parroquiales. Otros sacerdotes ejercen de capellanes en hospitales o trabajan en colegios. Algunos trabajan en centros penitenciarios o se dedican a la administración de nuestra diócesis. Unos se dedican a los jóvenes y otros a las personas mayores. Hay muchas formas de servir a Dios como sacerdote.
Si alguien ha llevado una vida inmoral, ¿puede llegar a ser sacerdote?
Dios es muy amoroso y misericordioso. La redención puede tener lugar en cualquier momento de nuestra vida. A veces, después de que las personas han dado un giro a su vida, con la ayuda de Dios, y se han entregado a Cristo, pueden sentir una llamada aún más profunda de Dios. En términos generales, es menos importante lo que alguien haya hecho en el pasado que lo que esté dispuesto a abrazar en el presente y en el futuro. Habla con tu director vocacional sobre cualquier inquietud o reserva que puedas tener.
Nuestro equipo
Reverendo Matthew Spahr
Reverendo Marc Gandolfo
Director de Vocaciones Sacerdotales
priest-vocation,vocations
Reverendo Miguel Romero Mozo, MSP
Reverendo Lan Ngo, SJ
Reverendo Kevin C. Mullins, OSA
Vicerrector
Laura Martin-Spencer
(ella)Directora de Formación Pastoral
Marcia Munz
(ella)Jefa de oficina
Carmel Maglalang
(ella)Asistente administrativa